Imagen corporal en Trastornos de la Conducta Alimentaria: más allá del espejo

Imagen corporal en los trastornos de la conducta alimentaria

La imagen corporal en Trastornos de la Conducta Alimentaria es mucho más que cómo nos vemos en el espejo; es la percepción que tenemos de nuestro propio cuerpo, cómo nos sentimos con él y cómo creemos que los demás nos perciben. Para la mayoría de las personas, la imagen corporal cambia con el tiempo y puede verse influida por la sociedad, los medios de comunicación o las experiencias personales. Sin embargo, para quienes padecen un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), esta percepción puede volverse distorsionada y convertirse en un factor central del trastorno.

Cuando el cuerpo se convierte en un foco de control

En los TCA, la imagen corporal no solo refleja la apariencia física, sino que puede ser una forma de controlar lo que sentimos o de distraernos de otras áreas de la vida. Centrarse en el peso, la dieta o la figura permite sentir que se tiene algo bajo control frente a emociones difíciles, situaciones estresantes o incertidumbres. 

Factores que influyen en la percepción del cuerpo

La relación con la imagen corporal no se construye en el vacío. Algunos factores que la moldean incluyen:

  • Sociedad y medios de comunicación: La presión por cumplir con cánones de belleza poco realistas.

  • Familia y entorno cercano: Comentarios, actitudes o expectativas sobre el peso y la apariencia durante la infancia, adolescencia o incluso en la vida adulta pueden dejar huella.

  • Experiencias personales: Bullying, críticas o situaciones traumáticas que refuercen la autocrítica o el rechazo al cuerpo.

Qué pueden hacer la familia y el entorno cercano

Trabajar la imagen corporal no es solo un asunto individual; el apoyo de quienes rodean a la persona es fundamental.

  • Evitar comentarios sobre peso, dieta o apariencia, y reducir bromas o comparaciones sobre cuerpos ajenos.
  • Reforzar el valor de la persona más allá de la imagen física.
  • Compartir momentos positivos que fomenten la conexión y el disfrute del cuerpo.
  • Estar atentos a señales de ansiedad o malestar y ofrecer apoyo sin presión.
  • Promover la diversidad corporal y modelos positivos.
  • Respetar los límites de la persona respecto a su cuerpo y sus emociones.

Hacia una relación más sana con el cuerpo

Recuperar una imagen corporal positiva no significa obsesionarse con el cuerpo “perfecto”, sino reconocerlo, escucharlo y respetarlo. Implica comprender que el cuerpo no es un enemigo, que la apariencia no define el valor de la persona y que las emociones y preocupaciones pueden gestionarse de formas más saludables que el control extremo del peso o la dieta.

✍️ Autora: Isabel Campos
Directora de Anyre y Dietista-Nutricionista.

Especialista en TCA y miembro del grupo de trabajo en TCA de la SENPE.

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