La temporada navideña puede ser difícil para quienes viven con un trastorno de la conducta alimentaria. Es importarte cuidar la relación con la comida en Navidad. Descubre estrategias efectivas y consejos prácticos para disfrutar las fiestas sin perder el equilibrio emocional ni la paz con la comida.
🎄La otra cara de las fiestas
La Navidad suele asociarse con reuniones, comida abundante y celebración. Sin embargo, para muchas personas que viven con trastornos de la conducta alimentaria (TCA) estas fechas pueden ser todo un reto. Las comidas familiares, los comentarios sobre el cuerpo o el miedo a “romper la rutina” pueden generar ansiedad, culpa y malestar.
Aun así, disfrutar las fiestas sin perder el bienestar emocional es posible. La clave está en prepararse, pedir apoyo y aplicar estrategias que han demostrado ser efectivas:
💬 1. El trabajo previo al desafío ayuda a reducir el estrés
Antes de las fiestas, es recomendable hablar con tu terapeuta, nutricionista o una persona de confianza sobre las situaciones que podrían resultar difíciles.
Algunas herramientas útiles son:
- Identificar los momentos o comidas que generan más ansiedad.
- Practicar frases para responder ante comentarios incómodos.
- Tener un plan de acción si aparece la culpa o el impulso de compensar.
👨👩👧 2. El papel de la familia: acompañar sin presionar
En adolescentes y jóvenes, el apoyo familiar es uno de los factores más importantes para prevenir recaídas.
Algunos consejos para las familias:
- Evitar comentarios sobre peso, apariencia o porciones.
- Promover temas de conversación positivos y ajenos a la comida.
- Respetar los límites de cada persona y no forzar a “comer un poco más”.
- Ofrecer apoyo emocional en lugar de juicios o comparaciones.
El objetivo no es controlar lo que se come, sino crear un ambiente seguro y empático, donde la persona pueda disfrutar sin sentirse observada o evaluada.
🧘♀️ 3. Bienestar y autoaceptación: aliados para sentirse bien
Durante las fiestas, las redes sociales y la presión estética suelen intensificarse con mensajes sobre “cuidar la línea” o “compensar los excesos”.
Frente a esto, adoptar una actitud de aceptación hacia uno mismo y mantener una relación saludable con el cuerpo y la comida puede marcar una gran diferencia.
Algunas ideas sencillas:
- Dedica unos minutos al día a respirar con calma y reconocer todo lo que tu cuerpo te permite hacer.
- Cambia el foco del “qué comí” al “cómo me sentí compartiendo ese momento”.
- Recuerda que tu valor no depende de tu talla ni de lo que comas.
El bienestar no se mide en calorías, sino en tranquilidad, disfrute y conexión.
En resumen: las fiestas también pueden ser un espacio de recuperación
Las fiestas no tienen que ser sinónimo de miedo o control. Con un poco de planificación, apoyo y autocompasión, es posible vivirlas de forma más serena y significativa.
Si estás atravesando un TCA o acompañas a alguien que lo vive, busca apoyo profesional. Y, sobre todo, recuerda: la comida es solo una parte de la celebración, no su protagonista.





